La vida es puro cambio, todo lo que nos rodea está en continua evolución, de una u otra manera. Los paisajes cambian, las plantas crecen y mueren, los animales envejecen, las carreteras y calles por las que nos movemos a diario, se van desgastando poco a poco, incluso las imperturbables montañas sufren la erosión del viento y la lluvia. Y si todo cambia y evoluciona, ¿existe alguna razón por la que el ser humano se deba quedar al margen de este proceso?
Nada es perpetuo, ni siquiera nosotros. Y mientras tanto, seguimos empeñados en esa falsa afirmación de pensar que podemos permanecer sin cambios… algo que choca con la evidencia de la realidad, y nos acaba sumiendo en la infelicidad de recordar tiempos pasados como mejores. Sin embargo, esto que hoy rechazamos, lo recordaremos dentro de 5 o 10 años como maravilloso. Si el cambio es algo tan evidente, ¿por qué no lo aceptamos y comenzamos a disfrutar desde ahora mismo? ¿Y si dejamos de acordarnos del pasado y nos centramos en el presente?

