Como cada otoño los árboles comienzan a cambiar el color de sus hojas, pasando del verde a tonos que van desde el ocre al rojizo. También es la época en que las hojas caen y los árboles se quedan desnudos. Después vendrá el invierno, ese momento en que las condiciones no favorecen y el árbol decide hacer un paréntesis para reponer fuerzas… hasta la siguiente primavera, donde aparecen nuevas hojas y las flores que, en verano, se convertirán en jugosos frutos.
Algo parecido ocurre en nuestras vidas, hay etapas en que no todo sale lo bien que nos gustaría y no queda más remedio que “recoger velas”, esperando que pase la tormenta. Sin embargo, existen otros momentos en que sale adelante aquello que nos proponemos. De alguna manera florecen nuestros proyectos y, tarde o temprano, recogemos sus frutos… Mientras tanto, no dejamos de crecer al igual que el árbol, agarrados a nuestro ciclo vital.

