Ingeniería y emoción

Leonardo Da Vinci siempre me ha parecido un personaje fascinante. Es el mejor ejemplo posible del hombre ideal del Renacimiento: pintor, escultor, inventor, ingeniero… alguien que aplicaba su sabiduría tanto al arte como a la ciencia, campos que en nuestros días parecen imposibles de compatibilizar.

Y aquí es donde viene mi reflexión, porque esta especialización a la que nos ha sometido la cultura del Siglo XX, ha ido despojando de la parte emocional a la mayoría de los trabajos que no tienen que ver con las disciplinas artísticas. Este hecho, lejos de mejorar el desempeño, ha conseguido deshumanizar los trabajos, llevando a una situación de insatisfacción permanente que influye en el rendimiento y la felicidad del trabajador.

Hay excepciones como el mundo de la arquitectura, donde los profesionales entienden su trabajo como una mezcla de la parte técnica con la estética, o en la cocina de diseño, con platos cada vez más elaborados y creativos. Incluso existe el proceso contrario, con los artistas de vanguardia empleando la tecnología para sus creaciones. Por desgracia, estos son casos aislados dentro del universo laboral.

En la ingeniería también se ha ido perdiendo esa sensibilidad y esa creatividad que tenían los inventores de principios del siglo pasado. Pero voy un poco más allá, también se han ido diluyendo las relaciones interpersonales, dando paso a unas organizaciones perfectamente estructuradas y jerarquizadas, pero poco comunicativas. Y si hay algo necesario para el buen funcionamiento de los equipos es la comunicación.

Mi propuesta es volver a incluir dentro de los trabajos el componente emocional, un componente que mejorará tanto el aspecto personal de cada persona implicada, como la comunicación entre los miembros de un equipo. La consecuencia será indudablemente positiva, y permitirá alcanzar los objetivos de la forma más eficiente.

¿Verdad que resulta atractivo? Pues es mucho más fácil de conseguir de lo que parece, sólo hay que desearlo y tomar acción, porque sin movimiento no hay cambio.

5 respuestas a «Ingeniería y emoción»

  1. Gracias Antonio, qué importante es tener un buen clima de comunicación en nuestra vida atendiendo a las emociones.
    Con la de horas que destinamos en nuestra vida a trabajar, que bueno sería poder aplicar esto también en este ámbito, para poder así humanizar, como bien dices, nuestro día a día.
    Ánimo, el cambio ya ha llegado!!!

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